Padrenuestro

Si rezáramos sinceramente y comprometiéndonos el Padrenuestro, podríamos tal vez decirle a Dios en verdad algo así como:

Padre, me reconozco hermano de todos los hombres, sé mi situación delante de ti, sé que eres mi Padre, no puedo desear nada mejor, por esto “Hágase tu Voluntad”, o sea, que vivamos en la verdad, que nadie mienta ni estafe, que se respete a toda persona, porque todos somos tus hijos, creados a tu imagen y semejanza; que haya trabajo para todos, que todos puedan ganarse la vida honradamente, que nadie se enriquezca con la droga y que nadie la consuma, que no se fabriquen armas, que no se utilicen, que nadie se haga rico con la guerra, que todos trabajemos por la paz y vivamos en paz, haciendo el bien a todos. “Danos nuestro pan de cada día”, es decir, que todos tengamos lo necesario para vivir, que no haya quien no tenga nada mientras a otros les sobra todo… que cada día haya el pan en todas las mesas, que todos los hombres tengan sustento para sí y para su familia, y “perdona nuestras ofensas como nosotros perdonamos”… que seamos capaces de dar un abrazo a aquel con el que acabamos de discutir, a aquel a quien tal vez hemos ofendido o nos ha ofendido… Si fuera así, si viviéramos el Padrenuestro y se viera patente en nuestras calles, tal vez la gente se preguntaría “¿Cómo sabéis que tenemos un Padre en el cielo y que todos sois hermanos? ¿Cómo es que vivís así?” Y la respuesta sería bien clara: “porque Jesús nos enseñó la manera de vivir en la tierra como hermanos que somos, porque procuramos que la tierra ya se parezca al cielo!” El Padrenuestro es una oración para rezarla, sí, pero sobre todo es una oración para hacerla proyecto de vida, para vivirla con la gracia de Dios, el Único que nos libra de todo mal

                                                                                                       M. Cecilia Cortacans

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